Estamos rodeadas de un sin fin de recuerdos en movimiento.Somos parte de ellos, de esas fatigosas tardes de no acabar, de reinventarnos todas las noches antes de dormir, para soñar y no morir.Los cuencos que se crean en las nochesson los mismos que llevo en el bolsillo en forma de piedras.

Estamos rodeadas de un sin fin de recuerdos en movimiento.
Somos parte de ellos, de esas fatigosas tardes de no acabar, de reinventarnos todas las noches antes de dormir, para soñar y no morir.
Los cuencos que se crean en las noches
son los mismos que llevo en el bolsillo en forma de piedras.

El pasar de los días, nos han descubierto; me dejé, como un capullo olvidado en este espacio rodeado de palabras cansadas, aburridas y golpeadas por un viento frío, violento. Hemos de desaparecer entre (medio) de las plumas y de los nidos que creamos en el aire.

El pasar de los días, nos han descubierto; me dejé, como un capullo olvidado en este espacio rodeado de palabras cansadas, aburridas y golpeadas por un viento frío, violento.
Hemos de desaparecer entre (medio) de las plumas y de los nidos que creamos en el aire.